Luis Camnitzer vino a Lima hace unas semanas. Y habló en el contexto de Art Lima. Y articuló una serie de críticas que se vienen planteando desde hace algún tiempo sobre el actual auge de las ferias en el mundo del arte y su dimensión (potencialmente) problemática.

Evidentemente, un discurso crítico como el suyo debe haber resultado algo incómodo para algunos/as, sobre todo en un entorno proclive a la complacencia como el local. Pero toda actividad pública se expone a la crítica y la crítica, bien articulada, entraña cuidado (propio de la reflexión) y ello implica una forma de generosidad.

No necesito reiterar que Camnitzer es una figura importante en el campo cultural. De hecho, un diario limeño lo llamó el “mayor referente del arte conceptual latinoamericano”. Pero, más allá de una línea en una nota informativo-promocional, la prensa local no publicó mayor cosa sobre el artista y teórico uruguayo. Hacerle una entrevista hubiese estado bien, especialmente considerando que la feria está patrocinada por un importante diario peruano.

Pero Camnitzer vino, habló (en la feria y en la PUCP) y se fue y la prensa local no parecía enterada. De hecho, conversando con una joven coleccionista limeña (quien cuenta con piezas del artista en su colección), me dijo que había oído que Luis Camnitzer venía a Lima pero que, dada la falta de cobertura en medios, pensaba que su venida era una suerte de leyenda artístico-urbana.

Sería poco creíble decir el problema fue que los/las periodistas culturales no sabían de quién se trataba, especialmente dado que averiguarlo es cosa de un click. ¿Acaso faltó interés? ¿A qué nivel? Resultaría paradójico pretender promover un evento artístico de este tipo y aspiraciones sin difundir las ideas y discursos sobre el arte, especialmente aquellos que se dan alrededor del mismo evento. Ello, porque un evento no es solo el evento en sí, sino que es también la manera en que éste se articula a su contexto y cómo dicho contexto responde. La prensa tiene un papel—y una responsabilidad—clave aquí. Una lástima la oportunidad desperdiciada.

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